Uno de los platos dulces más típicos de Alicante son las almojabans o frutas de sartén. Esto es una masa frita en aceite y bañada con miel (en algunas zonas de la provincia no se fríe, sino que se hornea). Su origen es árabe, como otros tantos productos y platos que conforman el recetario alicantino.
Otras viandas alicantinas que no hay que dejar de citar son el aceite de montaña de Alicante, de baja acidez, afrutado y un punto picante; el embotic blanc (embutido blanco), elaborado a partes iguales con magro de cerdo y casquería de cerdo, además de diferentes especias, y que forma parte de celebrados guisos, como la olleta alicantina o el arroz al horno; y la butifarra de Ceba, típica en el norte de la provincia y que es una especie de morcilla en la que el componente mayoritario es la cebolla (entre el 50% y 75%), aunque a veces se sustituye por arroz.
Alicante también cuenta con una interesante despensa de quesos, entre los que hay que citar el queso de cabra o blanquet, sin apenas corteza y con la peculiaridad de que se elabora en cinchos de esparto o pleitas (se toma con miel o cortado en lonchas y fritas con pimientos); el queso de La Nucia, originario de La Marina Baixa y elaborado con leche de cabra (perfecto como aperitivo o con miel como postre); o el queso servilleta, antaño sólo de leche de cabra, aunque ahora se mezcla con las de oveja y vaca, y que debe su nombre a la servilleta que le sirve de molde.
Mención aparte merecen los turrones. Sobre su origen han corrido ríos de tinta, pero nos quedamos con esta versión, muy romántica. El llamado terró o torró, se remonta al siglo XI, cuando un emir llamado Alí, rey moro de Alicante, se casó con una princesa escandinava llamada Ilda. El emir quería que los almendros en flor permanecieran todo el año para que su esposa pudiera contemplar un paisaje parecido al de las nieves de su país, por las que sentía una gran melancolía. Entonces a un pastelero de Jijona no se le ocurrió otra cosa que crear un dulce con los frutos del almendro que se podía degustar durante todo el año. Verdad o mentira es un buen comienzo para un dulce que ya en el siglo XV se empieza a elaborar de una forma muy parecida a la actual y que tal fue su éxito que se le conocía con el nombre genérico de dulce español.
El turrón se elabora con miel pura de abeja, azúcares, oblea y almendras de la variedad marcona (o valenciana, mallorca, molter o planeta), en un porcentaje del 52% para el turrón blando y del 46% para el duro. Respetando estas proporciones se acogen a la denominación específica.
No hay buena mesa que no se complemente con un buen vino y en Alicante también hay dónde elegir. La Denominación de Origen Alicante ofrece y avala vinos tintos mediterráneos, con cuerpo, muy bien estructurados y algunos de ellos de muy alta calidad.